"Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos, resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos. Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde". Hechos 4:1-3 (RVR 1960). Poco tiempo después que Pedro y Juan fueron usados por Dios para sanar a un cojo de nacimiento, se metieron en problemas. Típico de los hombres del Señor con unción. La santa unción puede causar conflictos. Así le ocurrió a Moisés, David, Elías e incluso al propio Jesús. Ahora era el turno de estos apóstoles y frente a ellos, se encontraba un grupo de espectadores muy especiales: "Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas, y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes. Y poniéndoles en medio, les preguntaro...