Vivimos uno de los tiempos más difíciles que podamos recordar. Nuestras iglesias han cerrado, la economía se ha venido abajo, existe escasez laboral y se vislumbran pocas oportunidades en el horizonte. Sin duda, podemos equiparar esto con un desierto. En la Biblia, los desiertos son lugares donde Dios nos introduce para tratar con nuestro corazón. Pero también es el sitio donde recibimos promesas, instrucción y confirmación de Dios. En el desierto, Moisés le dijo al pueblo: "Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque Él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día". Deuteronomio 8:18 (RVR 1960). En el momento que se escribió este pasaje, Israel estaba a las puertas de la tierra prometida. Sobre este lugar se escribe que había en ella ciudades grandes y buenas, casas llenas de todo bien, cisternas, viñas y olivares (Deuteronomio 6:10-12). El Señor también les instruyó que edificaran buenas casas y les prometió que ...