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Eliseo el Menospreciado

“Eliseo el Menospreciado” Elías era un hombre de campo, de la región de Galaad. Como sabemos, la gente de campo es por lo general muy noble, pero no necesariamente tiene los mejores modales. En 1 Reyes 19:19, Elías ve a Eliseo con los bueyes y literalmente se dice que “le arrojó su manto”. Esto debió ser un enorme privilegio para el joven Eliseo y seguramente se sintió muy halagado (yo me sentiría así). Pero tal parece que el gusto le duró apenas un versículo porque en el 20 notamos que cuando Eliseo pregunta si puede despedirse de su padre, Elías no lo trata muy bien que digamos al responderle: “Vuélvete, ¿qué te he hecho yo?”. En 2 Reyes 2 vemos que al menos en tres ocasiones Elías intenta deshacerse de Eliseo. El proceso de Eliseo no es tan fácil como parece: su maestro intenta evadirlo por todos los medios. Por si fuera poco, el versículo 5 menciona que los llamados “hijos de los profetas” increpan a Eliseo de la siguiente manera: “¿sabes que hoy el Señor quitará a tu seño...

Salmos 57

Pequeña disertación sobre el salmo de David: 57:1: “Ten misericordia de mí oh Dios, ten misericordia de mí; porque en ti ha confiado mi alma, y en la sombra de tus alas me ampararé hasta que pasen los quebrantos”. Tal parece que el salmista reconocía que los sucesos recientes de persecución formaban parte de una etapa de formación en su vida a base de quebranto, misma que era tarde o temprano llegaría a su final. Es como si estuviera plenamente convencido que a pesar de que la prueba era difícil, no sería su final. 57:2: “Clamaré al Dios Altísimo, al Dios que me favorece ”. La situación de David distaba mucho de ser la mejor. En el momento que redacta este salmo era un pobre forajido que huía de su antiguo señor sin tener culpa en sus manos que perseguir. A pesar de vivir una realidad espantosa y que las circunstancias no le eran propicias, David declaró que contaba con el favor de Dios. David vivía seguro en que a pesar de lo que sus ojos veían no era el mejor panorama, el f...

La conspiración de los pueblos y el espíritu del anticristo

"Hablando ellos al pueblo, vinieron sobre ellos los sacerdotes con el jefe de la guardia del templo, y los saduceos, resentidos de que enseñasen al pueblo, y anunciasen en Jesús la resurrección de entre los muertos. Y les echaron mano, y los pusieron en la cárcel hasta el día siguiente, porque era ya tarde". Hechos 4:1-3 (RVR 1960). Poco tiempo después que Pedro y Juan fueron usados por Dios para sanar a un cojo de nacimiento, se metieron en problemas. Típico de los hombres del Señor con unción. La santa unción puede causar conflictos. Así le ocurrió a Moisés, David, Elías e incluso al propio Jesús. Ahora era el turno de estos apóstoles y frente a ellos, se encontraba un grupo de espectadores muy especiales: "Aconteció al día siguiente, que se reunieron en Jerusalén los gobernantes, los ancianos y los escribas, y el sumo sacerdote Anás, y Caifás y Juan y Alejandro, y todos los que eran de la familia de los sumos sacerdotes. Y poniéndoles en medio, les preguntaro...

La vida de José y la aceleración de los tiempos

Salmos 31:15 menciona que en la mano del Señor se encuentran nuestros tiempos. El manejo del tiempo por parte de Dios ha sido objeto de estudio por muchas personas a lo largo de la historia. Incluso se dice en 1 Crónicas 12:32 que los hijos de la tribu de Isacar “eran entendidos en los tiempos”. Aunque creo firmemente que uno de los deseos en el corazón de Dios consiste en que distingamos las distintas épocas del cielo que se manifiestan en la tierra, existen de acuerdo con Hechos 1:17, cosas para las cuales “no nos toca conocer los tiempos ni las sazones” de Dios. Lo que sí puedo hacer hoy, por gracia de Dios, es ejemplificar un caso en el que Dios apresura los tiempos para tratar con Su iglesia. Antes de abordar la vida de José, quiero mencionar lo que el Señor le dice a Jeremías: “Vino entonces a mí la palabra del Señor, diciendo: “Qué ves tú Jeremías? Y yo respondí: Veo una vara de almendro. Y me dijo el Señor: Bien has visto, porque yo velo (apresuro) mi palabra para cump...

El Propósito del Desierto

Vivimos uno de los tiempos más difíciles que podamos recordar. Nuestras iglesias han cerrado, la economía se ha venido abajo, existe escasez laboral y se vislumbran pocas oportunidades en el horizonte. Sin duda, podemos equiparar esto con un desierto. En la Biblia, los desiertos son lugares donde Dios nos introduce para tratar con nuestro corazón. Pero también es el sitio donde recibimos promesas, instrucción y confirmación de Dios. En el desierto, Moisés le dijo al pueblo: "Sino acuérdate de Jehová tu Dios, porque Él te da el poder para hacer las riquezas, a fin de confirmar su pacto que juró a tus padres, como en este día". Deuteronomio 8:18 (RVR 1960). En el momento que se escribió este pasaje, Israel estaba a las puertas de la tierra prometida. Sobre este lugar se escribe que había en ella ciudades grandes y buenas, casas llenas de todo bien, cisternas, viñas y olivares (Deuteronomio 6:10-12). El Señor también les instruyó que edificaran buenas casas y   les prometió que ...

El Gran Error Oculto de David

En 1 Crónicas 21 se relata uno de los episodios más interesantes del Antiguo Pacto. Básicamente, David pretende realizar un censo y Dios se indigna por eso. En sí mismo, un censo no es malo y aparentemente no existe alguna razón que justifique el enojo del Señor. ¿Acaso hay algún motivo oculto detrás de este censo? La Biblia nos deja entrever que muy probablemente fue el orgullo.  Lo sabemos porque, en primer lugar, entre el reinado de David y el de su antecesor Saúl, no existe punto de comparación. Tan sólo en el aspecto militar, 1 Samuel 13:22 muestra que cuando Saúl salió a la batalla contra los filisteos, únicamente él y su hijo Jonathan tenían una espada. En contraparte, el censo que ordenó David arrojó que en Israel había 1 millón 100 mil personas que sacaban espada, más 470 mil en Judá (1 Crónicas 21:5). En segundo lugar, los castigos que el Señor le enunció a David para que escogiera, están enfocados en arruinar los éxitos de la gestión de David:  “Escoge para...

El Dios de la Ciencia

“Porque escudo es la ciencia, y escudo es el dinero; mas la sabiduría excede, en que da vida a sus poseedores”. Eclesiastés 7:12 (RVR 1960). La Biblia en general nos habla de 3 tipos diferentes de escudos: la ciencia, el dinero y la fe (Efesios 6:16). Los tres nos protegen de distintas amenazas y cada uno de ellos es tan bíblico como el otro. Para Dios es importante salvarnos en primer lugar del pecado y de la muerte espiritual por medio de la fe (Efesios 2:8), pero también es importante para Él la preparación y la prosperidad de Su pueblo en todas las áreas: “Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma”. 3 Juan 1:2 (RVR 1960). “Porque al hombre que le agrada, Dios le da sabiduría, ciencia y gozo; mas al pecador da el trabajo de recoger y amontonar, para darlo al que agrada a Dios. También esto es vanidad y aflicción de espíritu”. Eclesiastés 2:26 (RVR 1960). Para prosperar, debemos entender y apreciar el pap...